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Bruxismo: abordaje desde la fisioterapia

El bruxismo es una afección que se caracteriza por apretar o rechinar los dientes de manera inconsciente y continuada, normalmente mientras se duerme. Esta situación puede generar patologías como dolor en la articulación temporomandibular (ATM), sobrecarga muscular, cefaleas o desgaste dental.

Habitualmente, la persona aquejada de esta dolencia acude al odontólogo, el cual suele valorar la oclusión dental y, en base al diagnóstico, evalúa si es necesario que el paciente reciba un tratamiento de ortodoncia si tiene una oclusión irregular o que lleve una férula de descarga. Esta última opción suele ser el tratamiento de elección en la consulta del especialista, pero en la mayoría de los casos no soluciona el problema e incluso puede agravar el cuadro de dolor si la férula es defectuosa. De este modo, cada vez hay más odontólogos que derivan a los pacientes al fisioterapeuta especialista en ATM.

La fisioterapia puede ayudar a disminuir el dolor y la tensión mantenida por la musculatura de la mandíbula, la cual provoca un exceso de fricción en ambas articulaciones con el consecuente desgaste a largo plazo, provocando patologías como la artrosis. El fisioterapeuta especializado en ATM deberá realizar un análisis completo del problema, evaluando las articulaciones implicadas, incluida la columna cervical, valorando el tono, la fuerza y la sensibilidad de la musculatura periarticular, así como deberá preguntar al paciente si tiene un sueño reparador o si está pasando por una etapa de estrés emocional, factores que pueden agravar de manera considerable el problema.

Son varias las herramientas de las que dispone el fisioterapeuta para tratar las afecciones de la ATM. La terapia manual resulta ser muy efectiva para reducir el dolor, aumentar la movilidad articular, mejorar la relajación y optimizar la función de la mandíbula y el cuello. Las terapias invasivas como la punción seca también se muestran muy efectivas, principalmente en los casos más crónicos. Por otro lado, los ejercicios específicos mandibulares y cervicales enseñados por el fisioterapeuta ayudan a prevenir recaídas e incluso pueden aliviar el dolor y aumentar la movilidad articular. El tratamiento con ultrasonidos y láser también se utiliza para aliviar el dolor a nivel articular, pero carece de suficiente evidencia que respalde su uso.

Como conclusión, la persona que padece bruxismo o dolor mandibular debería acudir, en primer lugar, a su odontólogo para que valore su oclusión dental y descartar que no padezca alguna patología como una infección. Posteriormente y en colaboración con el odontólogo, el fisioterapeuta se ocupará de disminuir el dolor y restablecer el tono muscular tanto de la mandíbula como de la musculatura del cráneo y la columna cervical.

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